La filosofía de las abejas

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Algunos ven en la crianza de las abejas un acto ganadero tratando de sacar el mayor provecho posible. Los conocimientos que se pueden obtener les permiten desarrollar nuevas técnicas de explotación.

Otros más allá de los conocimientos se dejan seducir por el saber y la sabiduría de la civilización de las abejas. Trabajar con las abejas es seguir y admirar las leyes de la naturaleza.
Con las religiones , la lógica de acumulación del capital y de los bienes, los humanos se alejaron de la ciencia de la vida pensando que están por encima de todo, más fuertes y poderosos. La naturaleza debe ser dominada y explotada porque nuestra especie es la voluntad de un dios o porque nuestro genio nos permite hacerlo. La falta de respeto que tenemos por la naturaleza tiene la misma raíz que la falta de respeto que tenemos con nuestros proprios hermanos humanos con las mismas consecuencias.
Esta prepotencia nos hacen ciego a las leyes de la vida. La fertilización de los suelos, la pureza del aire o del agua obedecen a leyes complejas e intocables.
Muchos dicen que los productos químicos no son buenos. ¿Pero por qué? Tener un suelo fértil es una operación de una gran simplicidad y gran complejidad. Un suelo fértil se compone de la asociación de los barros y del humus. Estos dos componentes tienen una carga negativa e se pueden unir solamente con la presencia de metales como el aluminio o el fierro. Esto metales quien vienen de la descomposición de las rocas tienen una doble carga positiva y pueden asociar los barros y el humus. Para que esta alquimia funcione, necesitamos de los hongos y de la vida del subsuelo. La introducción de productos químicos matan estos hongos y vida del subsuelo desarrollando la producción de bacterias y destruyendo este sagrado equilibrio, fuente de la vida. El suelo se empobrece y no hay fertilidad!
Cuando no hay fertilidad toda la cadena de la vida está amenazada. La biodiversidad se reduce cada vez más y se pierde lo que la naturaleza hizo en millones de años en hacerlo. Si la tierra pierde su equilibro, las plantas tienen carencias y se enferman. Una planta enferma atrae a los insectos y plagas pero no por casualidad. Una planta enferma, en el ciclo de la vida, no debe permanecer porque empobrece su patrimonio e la calidad de sus descendencias. Los insectos y plagas son los reguladores de esta situación. En la visión prepotente y químicas, si hay plagas hay que destruirlas y entran los insecticidas. ¡Esta ciencia es la ciencia de la muerte no de la vida!
No respetar las leyes de la naturaleza tiene consecuencias dramáticas. En el siglo 20 destruimos mil millones de hectáreas de tierra fértiles. Aun ahorita, destruimos 15 millones hectáreas cada año en el planeta. Los desiertos ahora ocupan 30% de las tierras del planeta. Para compensar esta situación deforestamos la misma cantidad de selva en las zonas tropicales ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?
Conocer y saber de las leyes naturales son la esencia de la sabiduría ancestral.
Los pueblos indígenas se caracterizan por su relación estrecha con la naturaleza. Fuerza de miles de años de observaciones y experiencias, ellos saben dónde están los caminos de la vida. Tenemos tanto que aprender de ellos que es difícil entender el desprestigio del cual son víctimas. En su locura de las ganancias y de la prepotencia tratan a los hombres de la naturaleza como tratan a la naturaleza misma, con muerte y agonía.
Las abejas fueron y son sagradas en todas las verdaderas civilizaciones del planeta. Una civilización se caracteriza por su sistema de construcción y sus equilibrios. Sus modelos son la naturaleza misma quien siempre se regenera, se transforma, se adapta, pero que nunca muere.
Las abejas producen oro sin destruir nada, son el enlace que permite a la vida de continuar, a las plantas de dar frutos y semillas. ¡Qué ejemplo nos están dando!
Saber de las abejas es conectarse con esta gran sabiduría de la vida, es admirar su adaptación permanente e inmediata al entorno, ¡es dejarse guiar en el camino de la vida real!
Que decir de las meliponas quienes escogieron un camino de no violencia, quienes perdieron su aguijón, su agresividad y nos dan un lección de un desarrollo en armonía y paz!
En nuestros tiempos de oscuridad, de dudas y de pérdida de identidad, la humanidad empieza a escuchar otra vez la canción de las abejitas, a reconectarse con su naturaleza profunda, a abrir ojos y consciencia al sentido de la vida!
Plantar flores, usar productos naturales, conocer y saber de la naturaleza son los pequeños puntos de referencia que nos hacen una vida plena.
Gracias abejita, 400 veces gracias por sus enseñanzas!!