Biología de las meliponas

Las abejas meliponas se ubican por su clasificación taxonómica dentro de la familia Apidae, subfamilia Apinae y la tribu Meliponini (Michener, 2000). La característica principal de estos insectos es la ausencia de un aguijón funcional, es decir, las obreras y reinas solo poseen vestigios de lo que en el pasado fue un aguijón, además poseen una estructura pilosa en forma de cepillo en el extremo más ancho de la tibia que sirve para recoger el polen. En comparación con todos los otros grupos de abejas, la venación en sus alas es débil, con algunas venas muy tenues o completamente ausentes (Wille, 1983).

La deforestación y naturaleza del atrofiado aguijón de estas abejas las imposibilita para utilizarlo como mecanismo de defensa la deforestación y, por lo que han desarrollado estrategias de protección muy efectivas que consisten en morder la piel e introducirse en la nariz y orejas de sus enemigos mamíferos, incluyendo al hombre, causándoles molestias.

El grupo de abejas meliponas se originó probablemente en África durante el período Cretácico medio (hace 140 millones de años). Actualmente se encuentran en Australia y Nueva Zelanda, en África, en el sureste de Asia, y en el neotrópico. Se conocen más de 500 especies de abejas sin aguijón, todas ellas distribuías en las zonas tropicales del mundo; la mayoría se distribuye en la zona tropical de América.

Los nidos de mepliponinos están localizados usualmente dentro de cavidades naturales como el suelo o los troncos de los árboles, pero a menudo se les puede encontrar en sitios raros como esqueletos de mamíferos o aves, y en nidos de termitas u hormigas.

Los potes de miel y polen se localizan fuera de esta envoltura. Existe un tubo de cera que une la entrada de la colonia al nido, y este a menudo se extiende fuera del nido, donde es utilizado como pista de aterrizaje de las abejas. La cavidad interna donde se encuentra el nido de los meliponinos está aislada con propóleo para evitar la proliferación de hongos y bacterias.